De ser un deporte callejero al n.º 1 del mundo: el fútbol iguala el campo de juego”

Por: Ramón Cisneros – Revision 18/12/22

El fútbol es, sin lugar a dudas el deporte más popular del mundo, y por una buena razón: amado por al menos 265 millones de personas en todo el planeta, es muy fácil jugarlo y de inmediato hacerse un fanático del juego.

Aunque por su nombre en Inglés, Football, bajo el cual todos lo conocemos, se puede pensar que este deporte se originó en Inglaterra, en realidad fueron los chinos los primeros en jugar pateando pelotas contra las redes en el siglo III a. C. Sin embargo no fue sino hasta el siglo XIX cuando el juego se formalizó en Inglaterra. Otros piensan que el antecesor de la mayoría de los juegos de pelota modernos se puede encontrar en las Américas.  “La idea del deporte en equipo se inventó en Mesoamérica”, dice Mary Miller, profesora de historia del arte en la Universidad de Yale, quien ha estudiado extensamente el deporte.

La final de la Copa del mundo entre Argentina y Francia fue realmente un juego no apto para cardiacos, no solo por lo emocionante del partido sino por los increíbles sentimientos y pasiones que despertó.
Es casi imposible contar el número de personas en el mundo que a través de la televisión disfrutaron de los juegos del mundial.
Es que el fútbol es mucho más que un deporte y en el caso específico de la copa mundial evoca orgullos nacionalistas, étnicos, politicos, y pare usted de contar.

El fútbol también crea ídolos legendarios como en esta ocasión fueron Leo Messi y Kylian Mbappé, solo por nombrar a dos de ellos.


¿Qué hace al fútbol un deporte tan popular?  Para responder a esta pregunta tuvimos la oportunidad de participar en una conferencia titulada  “De ser un deporte callejero a ser el deporte n.º 1 del mundo: el fútbol iguala el campo de juego” ofrecida por el Ethnic Media Service (EMS) en la cual un panel de expertos opinó sobre lo que hace del futbol un deporte tan especial.

Uno de los entrevistados en el forum fue Henrik Rehbinder, argentino y ex editor del diario en español La Opinión, quien inició su ponencia explicando que la universalidad del futbol se debe principalmente al su simplicidad ( Para jugar al fútbol no se require de aditamento alguno sino simplemente un balón. A veces ni siquiera se necesita zapatos) Cualquier chico puede adquirir o improvisar una pelota y ya de inmediato está jugando al futbol. Eso permite que tanto en los paises mas desarrollados como en los mas pobres cualquier individuo puede fácilmente practicar este deporte. De allí universalidad del fútbol. 

Henrik Rehbinder, es un gran admirador del equipo albiceleste en especial a sus grandes exponentes tales como Armando Maradona y sin duda ahora Messi. “Tienes esta adicción a jugar y no necesitas nada excepto un par de personas que tengan la misma adicción”, dice Rehbinder, de 66 años, quien juega en una liga de mayores de 60 años.

Charles Anchang, de Cameroon,  Africa y coeditor de Immigrant Magazine, publicación que se enfoca en la experiencia de los inmigrantes en Estados Unidos igualmente hizo énfasis en la simplicidad de fútbol admitiendo ( De niño yo jugaba al fútbol improvisando balones hechos con hojas de banana.

Otro de los panelistas el señor Ehab Zenga agregó que él comenzó a jugar a los 9 años, “jugaba descalzo cuando era niño y señala que así es como los niños de los países más pobres suelen jugar. La popularidad mundial del fútbol es debido a que se necesita tan poco equipo: “Es un deporte para todos”, nos comparte.“Crecí jugando con los programas juveniles, luego jugué con la selección nacional de Egipto y fui al campeonato de África”.

Finalmente a este respecto, Andrew Howonn Jo indicó que él empezó a jugar en Corea del Sur cuando tenía diez años. Fue un jugador activo durante 12 años. Siendo un químico titulado, Jo volvió al fútbol y ha estado entrenando a niños en Alabama y Georgia durante una década. Jo hace eco de Zenga, diciendo que parte del atractivo del fútbol es el hecho de que requiere muy poco para jugar. “Con el béisbol, necesitas un bate y un guante… el fútbol se puede jugar en cualquier lugar”, dice, señalando que las porterías se pueden construir con casi cualquier cosa, incluidos botes de basura o un par de piedras..

El fanatismo en el fútbol tiene diferente orígenes. Indudablemente el nacionalismo impera sobre cualquier otro. Ver al equipo del país del cual uno es oriundo o al que ha inmigrado es lo máximo. Escuchar el himno Nacional de su país,  ver su bandera y sus colores representados en el campo de juego es realmente un orgullo indescriptible.

Aun aquellos cuyos países no clasificaron al mundial han tomado otros países como suyos.  De igual forma el poder ver en el campo a uno o más de sus jugadores favoritos le permite al espectador sentirse parte del equipo de cualquier país.


La política también juega un rol fundamental en el Mundial.  No es inusual ver en los estadios a presidentes de los países participantes como lo evidenció el primer mandatario de Francia, Emmanuel Macron en la final.

Los conflictos entre naciones también se hacen ver en el campo de juego. Aunque en este mundial no se enfrentaron es difícil ver a Argentina jugar contra Inglaterra sin pensar de inmediato en una revancha de la guerra de las Malvinas. Encuentros como el de Estados Unidos e Irán, Marruecos y España, Inglaterra y Gales, siempre traen a la mente diversas tensiones políticas.

Durante este mundial las demostraciones políticas se hicieron evidentes. Las bandas con mensajes anti discriminatorios abundaron en los brazos de muchos jugadores.  En este sentido Charles Anchang dijo que no todo es malo, “el juego también ofrece una ventana importante a los patrones de migración global y una plataforma para la diplomacia internacional. Citó el caso de Jugadores como Tim Weah o el mediocampista estadounidense Yunus Musah, nacido en EE. UU. de padres ghaneses, que reflejan las crecientes comunidades de la diáspora en EE. UU..

Finalmente los panelistas pusieron en evidencia su conociento vasto del deporte al hacer una predicción sobre la final del Mundial la cual dijeron se disputaría entre Argentina, Francia o Brasil.



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