Nkame: Exposición retrospectiva de la artista afrocubana Belkis Ayón en Chicago

Por: Elvira Aballí Morell

Llega a Chicago la exposición retrospectiva de la afrocubana Belkis Ayón, en virtud de las gestiones de la curadora Christina Vives y la familia de la artista, acogida desde el 29 de febrero al 24 de mayo, por la sala Sidney R. Yates del Chicago Cultural Center. “The People’s Palace” exhibe las cuarenta y siete colografías—técnica de grabado creada por Glen Alps—comprendidas entre los tardíos años ochenta y noventa del siglo pasado.

Ayón basó su trabajo en valores, prácticas rituales y mitos de la Sociedad Abakuá, surgida a principios del siglo XIX, cual fraternidad secreta y homosocial—su membresía se concede sólo a los hombres. Fue creada por los esclavos carabalíes como legado para sus descendientes criollos. El secretismo de la organización se desvaneció con el paso del tiempo; como todas las religiones africanas, aún posee un espacio ritual privado con prácticas vedadas a los profanos.

Las mujeres no son admitidas como miembros de la Sociedad, pero algunas ocupan funciones importantes en la misma, como mujeres venerables o “madrinas”.  Pocas han reseñado un conocimiento de los símbolos y ritos de la fraternidad, con excepción de Ayón y la etnóloga cubana Lydia Cabrera. En las colografías de la artista destaca el personaje de Sikán, la princesa sacrificada para crear el tambor ritual Ékue, acorde al mito fundacional Abakuá. Sikán es la primera iniciada en los misterios de la Sociedad—poseedora del secreto—y eje de las composiciones e historias interpretadas. La artista argumenta que Sikán es su alter ego y deviene vehículo expresivo de sus inquietudes existenciales.

La paleta de Ayón se basa, principalmente, en el uso del negro y el blanco, valores que en los ritos de la Sociedad representan la vida y la muerte, respectivamente. En la muestra se exhiben sus primeros trabajos: La Pesca II (1988), una de las pocas obras donde usa colores y excluye la figura de Sikán; y otros de composiciones más complejas como Nlloró—Llanto—(1991) de nueve paneles en blanco y negro y exponente del ritual funerario de despedida a un miembro de la Sociedad. 

En la plástica consagrada al tópico Abakuá desde tiempos coloniales, sólo Ayón capturó las esencias de la Sociedad con una sensibilidad especial. En entrevista concedida por Serafín (Tato) Quiñones—escritor, investigador y miembro de la Sociedad—, me dijo: “nadie capturó lo trascendente de la espiritualidad, lo trascendente del mito, hasta de ceremonias que ella [Ayón] no puede haber visto y que de otra manera las expresa, de manera estéticamente reputable y espiritualmente increíble”.

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